La Importancia de la Empatía en las Relaciones Humanas

Escrito por Union Activa

31 de julio de 2023

La empatía, en términos generales, es la capacidad de una persona para ponerse en el lugar de otra. Es decir, poder comprender la situación y los sentimientos que otra persona está experimentando. Ser una persona empática no es tarea fácil y, en muchas ocasiones, requiere una serie de precondiciones.

En este artículo, exploraremos qué es la empatía, qué características tiene una persona empática, qué beneficios conlleva y qué podemos hacer para promoverla. También proponemos un ejercicio reflexivo.

¿Qué es la empatía?

Según la RAE (2019), la empatía se define como el sentimiento de identificación con alguien o la capacidad de comprender y compartir sus emociones. Además, es uno de los requisitos de la inteligencia emocional y está relacionada con la comprensión, el apoyo y la escucha activa.

La empatía es la habilidad para entender los sentimientos y emociones de una persona incluso cuando está pasando por momentos difíciles. Es importante no confundirla con emociones como la compasión, ya que en este último caso, aparte de ponerse en el lugar del otro, también se intenta poner fin a su sufrimiento. Es decir, la empatía es un requisito para sentir compasión, pero esta última implica también acabar con el sufrimiento mientras que no necesariamente ocurre lo mismo con la empatía.

Características de las personas empáticas

Para ser una persona empática, se deben cumplir una serie de características:

– Sensibilidad y capacidad para sentir lo que los demás sienten: Los empáticos son sensibles y comprenden los sentimientos de los demás. Sin embargo, esto puede ser un arma de doble filo, ya que pueden sentirse obligados a involucrarse activamente con la otra persona, aunque el conflicto no esté relacionado con ellos mismos.
– Les gusta escuchar: Son oyentes activos, es decir, no solo escuchan lo que las personas dicen. Se centran en lo que la otra persona les está contando, analizan por qué se siente de esa manera, legitiman esos sentimientos y responden en consecuencia.
– No son extremistas: No creen que todo sea blanco o negro; saben que hay una amplia gama de grises en medio. Por ejemplo, cuando surge un conflicto no toman fácilmente una posición; tratan de buscar respuestas intermedias.
– Son respetuosos y tolerantes: Las personas empáticas respetan las decisiones de los demás incluso si ellos mismos no hubieran tomado las mismas decisiones. Por ejemplo, si María y Juan son hermanos y Juan está enfadado con sus padres porque no le apoyaron en uno de los momentos más importantes de su vida, María, aunque no habría actuado de la misma manera, respeta a Juan, comprende la situación y le ofrece su apoyo.
– Entienden la comunicación no verbal: Prestan atención tanto al lenguaje verbal como no verbal. Observan los gestos, miradas, inflexiones y tonos de voz, entre otros aspectos. Gracias a esto, logran comprender no solo el mensaje verbal, sino también extraer el mensaje emocional que se encuentra en el lenguaje no verbal.
– Creen en la bondad de las personas: Cuando conocen a alguien, incluso si esa persona tiene una «mala reputación», asumen que es buena hasta que demuestre lo contrario. Tienen fe en que las personas son naturalmente buenas.
– Pueden tener un estilo de comunicación pasivo: A veces, tratar de entender a los demás puede hacerlos dejar de lado sus propios intereses y derechos. Por ejemplo, en el caso de María, ella decide ser empática y apoyar a su hermano, aunque eso signifique entrar en conflicto con sus padres.
– Hablan con cuidado: Siempre miden sus palabras porque saben que, dependiendo de cómo lo digan, pueden lastimar a la otra persona. Tratan de ser cautelosos y expresarse con tacto para tener el menor impacto negativo posible sobre los demás.
– Entienden que cada persona es diferente: Comprenden que cada individuo tiene necesidades distintas y todos somos diferentes. Saben cómo tratar a cada persona según sus circunstancias.

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La empatía es el puente que nos conecta con los corazones de los demás, permitiéndonos entender y compartir sus emociones.

Cultivar la empatía nos permite construir relaciones más profundas y significativas. Al comprender y compartir las emociones de quienes nos rodean, no solo fortalecemos nuestros lazos, sino que también fomentamos un ambiente de respeto y apoyo mutuo. La empatía nos enseña a escuchar con atención y a responder con sensibilidad, creando un espacio donde cada individuo se siente valorado y comprendido. Practicar la empatía nos guía hacia una vida más rica en conexiones humanas auténticas y nos ayuda a crecer como individuos y como comunidad.

Beneficios de practicar la empatía

Son numerosos y muy positivos los beneficios de ser empático. Entre los principales se encuentran:

– Ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos.

– Facilita la resolución de problemas.

– Desarrolla habilidades sociales.

– Fomenta el respeto hacia los demás.

– Mejora nuestra conexión con otras personas.

– Aumenta la autoestima.

– Nos hace más dignos de respeto.

– Nos ayuda a actuar con justicia y evitar juzgar a los demás.

– Contribuye al desarrollo emocional e incrementa la inteligencia emocional en general.

En Unión Activa, diseñamos actividades especiales para personas mayores de 50 años. Estas experiencias no solo te permiten disfrutar de sus numerosos beneficios, sino que también te ofrecen la oportunidad de socializar y formar parte de una comunidad vibrante y solidaria.

Cómo fomentar la empatía

 

Existen diversas tareas que se pueden realizar para fomentar la empatía. A continuación, se presentan algunas de las más importantes:

– Desarrolla la escucha activa: Como describió Carl Rogers, es una técnica de comunicación que nos permite saber cómo escuchar y entender lo que la otra persona nos dice, al mismo tiempo que transmitimos que hemos comprendido. No solo se trata de oír, sino también de escuchar y comprender. Es importante desarrollar la escucha activa porque, como hemos visto, es una característica de las personas empáticas. Aprende a escuchar lo que otros te dicen mientras intentas comprenderlos y ofrecer retroalimentación.

– Vive sin prejuicios: Las personas empáticas son respetuosas, tolerantes y no juzgan. Es posible que no estés de acuerdo con las decisiones de los demás, pero debes intentar tomar distancia y comprenderlas, incluso si tú no actuarías de la misma manera.

– Sigue pautas saludables: Presta atención a las expresiones verbales y no verbales de la otra persona, responde adecuadamente, utiliza un tono afectivo similar al suyo, muestra interés por lo que te está contando, enfócate en lo que no expresa con palabras, etc.

– Comprende a ti mismo/a: Para entender a los demás y tener empatía hacia ellos, primero debemos tener empatía hacia nosotros mismos. Intenta comprenderte a ti mismo/a, conocerte y ser empático/a con tus propios sentimientos y acciones.

Conclusiones

 

En resumen, la empatía es la capacidad que las personas tienen de ponerse en el lugar de los demás. Está relacionada con el apoyo, la comprensión y la escucha activa. Las personas empáticas saben cómo escuchar, son sensibles, tolerantes, etc. Además, ser empático tiene muchos beneficios como aumentar la autoestima o el desarrollo emocional. La empatía se puede entrenar y desarrollar a través de una escucha activa, el respeto y una serie de actividades y directrices.

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